¿Cuándo fue la última vez que hablaste con tu vagina? Quizá ni siquiera entiendas la pregunta. Nuestro deseo y nuestro cuerpo son nuestros. Y cuando me hago feliz en cada aspecto de mi vida, me siento mejor. Es una fórmula muy sencilla, pero a la vez muy compleja. No siempre nacemos libres. No siempre nos dejan ser nosotras mismas. No siempre nos permiten explorar nuestro deseo y nuestro cuerpo. Es como si todo lo que tiene que ver con el deseo femenino estuviera prohibido. ¿Por qué? No lo sé. Pero hoy voy a hacer algo que no se hace todos los días, aunque creo que todas deberíamos hacerlo alguna vez:
hablar con nuestra vagina. La que ha sentido todo: amor, deseo, placer, dolor, culpa, orgullo… Esta semana decidí preguntarle cómo está. Esto fue lo que me respondió…