¿Por qué sentimos tanta fascinación por lo prohibido? ¿Por qué aquellas historias que mezclan poder, tabú y conflictos nos atraen tanto? Y es que, en los últimos años, hay un género literario que ha sabido hacerse con un público fiel. Uno donde el amor, el placer, el poder y lo prohibido se mezclan para adentrarnos en historias que jamás nos gustaría vivir, pero que, a pesar de eso, nos cautivan, encienden y enamoran.Y qué mejor momento que Halloween para adentrarnos en los rincones más oscuros del deseo. Bienvenida al clandestino, pero seductor, mundo del Dark Romance. ¿Qué tanto te gustan los romances peligrosos?
Primero lo primero, ¿qué carrizo es el Dark Romance? No, amiga, no es un invento mío, se trata de un subgénero literario. Pero ¿por qué Dark? ¿Qué tiene que ver lo oscuro o peligroso con algo tan bello como el amor? Bueno, y es que ahí está justamente lo sabroso del asunto. Como te dije antes, se trata de un subgénero donde el romance se desarrolla en medio de peligros externos, conflictos en la relación o tensiones psicológicas. En castellano: aquellas historias de amor clandestino, bien sea porque transcurren en ambientes mafiosos y peligrosos, porque son relaciones prohibidas o porque existe un control psicológico o violento por parte de alguno de los protagonistas.
Estuve leyendo bastante y es complejo dar una definición que sea fiel a este tipo de literatura, ya que no existe un consenso absoluto sobre qué historias entran bajo el paraguas del género. Pero ese es un debate aburridísimo y no te quiero marear, así que, para simplificar las cosas, vamos a definirlo como aquellas historias de amor peligroso, prohibido o problemático. Lo interesante de este género es precisamente la cantidad de posibilidades que ofrece. Claro, hay novelas y relatos muy cuestionables, por supuesto. Algunas propuestas son especialmente intensas e incluyen violencia, misoginia e incluso incesto, llevando los límites del género a sus extremos. Pero, como te dije antes, no todas estas historias encajan necesariamente en una misma definición, aunque se las reconozca como parte del Dark Romance.
¿Y qué tipo de historias nos cuenta el Dark Romance? Vamos a explorar muy por encima los distintos escenarios que se nos presentan, así te haces una idea más clara de por qué parece una especie de lectura prohibida.
De entrada, nos encontramos con las mafias, el crimen y los hombres peligrosos. Son historias donde el romance surge en ambientes criminales, entre organizaciones mafiosas, secuestros, venganzas o pactos de conveniencia. Aquí entran en juego el peligro, el poder y la fascinación por personajes que viven fuera de la ley. Lo que más puede atraparnos es todo lo que tienen que atravesar sus protagonistas para estar juntos. Pero, ojo, porque aquí el amor no siempre es un premio.
Y claro, esto también puede combinarse con otra categoría: la obsesión, la posesividad y el acoso. Sí, yo sé que esto no tiene nada de romántico en la vida real. Pero aquí lo vivimos como una fantasía, no como un peligro real. Nos encontramos con personajes que vigilan, persiguen, manipulan o desarrollan una fijación extrema por alguien. El amor aparece mezclado con el control, y la narrativa juega con esa delgada línea entre sentirse intensamente deseada y estar en peligro. Por eso pueden atraparnos tanto. ¿Cuándo es deseo y cuándo es peligro?
Lo que me conecta con la siguiente categoría, para nada excluyente de la anterior: las relaciones prohibidas y los tabúes. Romances que transgreden normas sociales, familiares o morales. Pueden incluir relaciones con fuertes diferencias de poder (como un profesor con una alumna, un jefe importante con una empleada de bajo rango, cuidadores con personas a su cargo o un policía con una persona privada de libertad, y la lista es larga), vínculos considerados inaceptables (como los de adultos con menores) o incluso el incesto en las propuestas más extremas. No todo romance prohibido es Dark Romance, pero la transgresión puede ser un elemento central.
Y esto también nos enlaza con la siguiente categoría: los juegos de poder, la manipulación y la dominación. Es que esto ya no parecen categorías, parece que nos estamos adentrando en la trama. Pero ya, hablando en serio, se trata de historias donde las jerarquías, la dependencia emocional, el chantaje o la dominación forman parte del conflicto. Algunas exploran prácticas sexuales consensuadas; otras representan coerción y ausencia de consentimiento, que no son lo mismo. Aquí el conflicto es más psicológico, pero puede resultar igual de peligroso.
Y ahora, la que me parece la categoría más divertida de todo este tinglado: la venganza, la crueldad y los enemigos que se enamoran. Aquí encontramos relaciones que nacen del odio, la rivalidad, las traiciones o el deseo de venganza. Algunas historias llevan el conocido enemies to lovers a terrenos mucho más perturbadores, con violencia, humillación o dilemas morales. Para mí tiene más sazón porque la protagonista puede ser igual de cruel y vengativa que el protagonista.
Bueno, una vez explorados los distintos escenarios, me vuelvo a hacer la misma pregunta que al principio: ¿por qué nos atraen tanto estas historias? ¿Qué tiene lo prohibido que puede resultar tan placentero? Porque, vamos a ver, ¿cómo es posible que una relación que en la vida real nos pondría los pelos de punta pueda parecernos tan excitante dentro de una novela?
Lo que pasa es que el deseo humano es mucho más complejo de lo que pensamos. No siempre responde a nuestra lógica, a nuestros valores aprendidos ni, mucho menos, a nuestra moralidad. El deseo no tiene por qué ser racional (por eso existen tantos fetiches extraños, porque puede gestarse en escenarios peligrosos o en cosas muy raras que van más allá de lo que consideramos correcto o aceptable). Puede pasarte que aquello que rechazas racionalmente te despierte curiosidad, fascinación o hasta excitación (guiño, guiño). Pero ¿por qué?
Aquí quiero hablarte de Georges Bataille, un filósofo francés que exploró precisamente esta relación entre el erotismo y lo prohibido. En su obra El erotismo (1957), Bataille plantea que las prohibiciones y la transgresión están profundamente relacionadas. Es decir, que aquello que consideramos prohibido puede adquirir una carga erótica precisamente por la existencia de ese límite. Y es que, si algo está prohibido, cruzar esa frontera puede convertirse en una experiencia cargada de tensión, curiosidad y deseo.
Dicho en castellano: a veces, lo prohibido no nos atrae a pesar de ser prohibido, sino precisamente porque lo es. ¡Y esto yo lo he visto hasta en los niños y niñas! Basta con que les digas que algo está prohibido para que tengan todavía más ganas de descubrir qué es. Ojo, a mí también me pasa (jiji).
Este es uno de los grandes ganchos del Dark Romance, porque nos permite experimentar, explorar y hasta disfrutar de todos estos escenarios tabú desde la seguridad y comodidad de un libro.
Pero Bataille no fue el único que exploró estas contradicciones. Sigmund Freud también estudió los conflictos entre nuestros deseos, las prohibiciones y las normas que interiorizamos. Desde una perspectiva psicoanalítica, podemos plantearnos por qué determinadas fantasías nos producen placer y, al mismo tiempo, cierta incomodidad o culpa. Porque una cosa es lo que pensamos que está bien y otra muy distinta es aquello que puede despertar nuestra imaginación.
Claro, eso no significa necesariamente que las lectoras del Dark Romance tengamos deseos reprimidos, problemas psicológicos o ganas de vivir relaciones peligrosas. ¡Qué va! Significa que nuestras fantasías no tienen por qué coincidir con lo que deseamos experimentar en la realidad.
Y es que, si lo piensas bien, ¿por qué nos encantan las películas de terror si nadie quiere encontrarse con un asesino en su casa? ¿Por qué disfrutamos de historias de venganza sin tener intención de convertirnos en criminales? ¿Y por qué podemos sentir fascinación por personajes monstruosos sin admirar sus acciones? Simple: porque la ficción nos permite vivir emociones intensas sin tener que exponernos a los peligros reales de esas situaciones. Podemos sentir miedo, angustia, curiosidad o excitación mientras permanecemos cómodamente sentadas en nuestro sofá, sabiendo que podemos cerrar el libro cuando nos dé la gana.
La diferencia con el Dark Romance es su ingrediente especial: el erotismo. Esa carga sexual y romántica que experimentamos al leer sus páginas hace que sintamos cómo el peligro se mezcla con el deseo, lo prohibido con el placer y la incertidumbre con la excitación.
Y, amiga, tranquila, porque fantasear con algo no significa que quieras vivirlo en la realidad. Puedes encontrar muy seductora y absorbente una novela de Dark Romance y, a la vez, no querer vivir una historia como esa en tu vida. Es perfectamente compatible. Podemos disfrutar de una historia donde hay control, obsesión o relaciones moralmente cuestionables como parte de una fantasía. De la misma manera que podemos disfrutar de una película de terror sin querer protagonizar una.
Y esto me lleva a una pregunta que considero todavía más interesante: ¿por qué sentimos que nuestras fantasías también tienen que ser moralmente correctas? ¿Acaso no podemos disfrutar de lo oscuro, lo incómodo o lo prohibido sin que eso determine quiénes somos fuera de la ficción?
A las mujeres, muchas veces, se nos educa desde la culpa y la vergüenza hacia nuestro propio deseo. Como si, por el simple hecho de ser mujeres, no pudiéramos disfrutar libremente de nuestras fantasías. ¿Acaso la exploración sexual tiene firma masculina? Pues no estoy de acuerdo. La moral social y religiosa ha moldeado durante siglos nuestra forma de vivir la sexualidad, y este tipo de historias pueden ayudarnos a romper esos moldes, a explorar nuestros deseos e incluso a comprender mejor nuestra propia sexualidad.
Quizás encuentres un enorme placer en una historia de amor donde la protagonista es acosada. Pero no porque quieras vivir una situación semejante, sino porque lo que realmente te seduce es la fantasía de sentirte intensamente deseada. ¿Qué hay de malo en eso?
Claro, yo sé que hay límites. No estoy diciendo que todas las fantasías sean igual de válidas. Existe una cara bastante más perversa del deseo humano, especialmente de la sexualidad masculina. Y no podemos ignorar que, históricamente, la cultura patriarcal ha concedido a los hombres una libertad sexual que a las mujeres se nos ha negado, normalizando incluso determinadas expresiones de dominación y violencia masculina. Esto no quiere decir que todos aquellos que tienen fantasías perturbadoras vayan a llevarlas a la práctica, por supuesto que no. Pero son los hombres quienes cometen la gran mayoría de los actos de violencia sexual contra las mujeres y la infancia.
Por eso, para mí, existe una diferencia fundamental entre explorar lo prohibido desde nuestra imaginación y justificar o ejercer violencia sobre alguien en nombre de nuestro placer. Porque nuestro derecho a fantasear no nos concede ningún derecho sobre el cuerpo ni la libertad de los demás.
Pero justamente por no haber sido educadas dentro de un sistema donde la libertad sexual fuera algo permitido, muchas mujeres encontramos tanto deleite en este tipo de historias prohibidas. ¿Y cómo no? Si nos permiten ser otra, alguien a quien quizá te daría miedo encarnar, pero que sobre el papel puede resultar muy excitante.
Yo no defiendo todo lo que abarca el Dark Romance, pero sí defiendo la libertad de explorar distintas formas de experimentar el deseo. La oscuridad también forma parte de nosotras, y navegar por ella desde la seguridad de una novela puede sorprenderte más de lo que te imaginas.
Yo debo confesar que sí he leído este subgénero. Y sí, puede ser muy fuerte a veces, incluso hacerte sentir culpable. Pero te atrapa. Yo, que tengo fascinación por todo lo perturbador (para muestra, un botón), no me iba a perder la oportunidad de explorar un género tan controvertido. A mí me encantaron, y sí creo que vale la pena darle una oportunidad, solo hay que saber elegir. Claro, he leído poco y me gustaría explorar más. Resulta muy estimulante para mí vivir aventuras extremas desde la comodidad de mi sofá, junto a mi gata. Y ahora que hace fresquito en este lado del mundo, una buena lectura con un café, un té o un chocolate calentito es un muy buen plan.
Porque, vamos a ver, ¿qué puede haber de malo en una tarde tranquila de lectura? Bueno, quizás que el protagonista de tu novela sea un mafioso, un acosador o un psicópata con más banderas rojas que un desfile soviético. Pero bueno chica, ¡al menos está encerrado entre las páginas del libro! (jajaja).
¿Y tú? ¿Te atreverías a adentrarte en el oscuro mundo del Dark Romance?
¡Nos leemos en el próximo post!📖🖤
Fuentes para esta entrada:
https://www.pirrasmith.com/que-es-dark-romance-definicion/
https://www.elmundo.es/cultura/2024/09/27/66ed62c421efa0265a8b4586.html
