Saludos, audiencia del KSX Blog.
Me presento, mis cielas… Soy el alter ego de nuestra querida escritora.
¿Dónde está mi alfombra roja? ¿Acaso nunca se iba a proclamar mi entrada? Qué mala educación…
Saludos, audiencia del KSX Blog.
Me presento, mis cielas… Soy el alter ego de nuestra querida escritora.
¿Dónde está mi alfombra roja? ¿Acaso nunca se iba a proclamar mi entrada? Qué mala educación…
¿Cómo sería la vida sin los constantes cambios que vivimos? Yo pienso que sería bastante aburrida. Los cambios son necesarios; no siempre llegan para reemplazar algo, pero sí pueden abrir nuevas formas de vivir, crear y compartir conocimiento. Y si algo he aprendido escribiendo este blog, es que todo espacio creativo también necesita transformarse, abrir ventanas nuevas y encontrar otras formas de llegar a quienes realmente quieren estar.
| Fotografía de José Escribá |
Existen imágenes que transmiten ternura, canciones que al escucharlas nos transmiten dolor, energía, calma o felicidad. Las personas somos capaces de transmitir emociones y sensaciones a través del arte, de nuestra forma de ser, de nuestros gustos e incluso de cómo nos vestimos. Somos capaces de decirle al mundo quiénes somos sin pronunciar una sola palabra, simplemente mostrándonos sin filtros. Y claro, como yo siempre termino llevándomelo todo al terreno sexual (guiño, guiño), no pude evitar hacerme estas preguntas: ¿cómo transmitimos el sexo? ¿Quién lo define? ¿Qué se considera sexy? Y entonces recordé algo que aprendí en mi época de modelo: el erotismo. Acompáñame esta semana a hablar de un tema que parece que todo el mundo conoce, pero que, a la hora de profundizar, no sabemos muy bien dónde acaba la línea entre lo erótico y lo explícito. ¿Te has sentido sensual últimamente?
A Sabrina le descolocaron aquellas palabras...
–¿Qué quiere decir con eso?– No pudo evitar preguntase a sí misma. Se sentía confundida, pero a la vez, aliviada. No quería que Pierre la cambiara por Sofía. Sentía que él era su cliente, que podía jugar sí, pero siempre volvería a ella.
Hace unos días, esta noticia dio la vuelta al mundo, y no es para menos. Con tantos hombres involucrados, es normal que muchas nos hiciéramos preguntas incómodas: ¿hasta cuándo la cultura de la violación seguirá volviéndose cada vez más frívola y peligrosa? Porque, seamos claras: de poco sirve haber trabajado tu sexualidad como mujer (algo que cuesta mucho alcanzar) si después te ocurre lo mismo que les ha pasado a millones de mujeres víctimas de esta brutal forma de violencia sexual ejercida por tantos hombres. La pregunta es inevitable: ¿estamos realmente rodeadas de hombres de confianza?
¿Cuántas veces no has escuchado que a Eva se le creó a partir de una de las costillas de Adán? Lo cual es falso. No me creerías si te dijera que esa lectura no es correcta. Pero bueno, a pesar de ser falso, es una idea que caló bastante hondo en la religión católica y cristiana de este lado del mundo. Pero, ¿sabías que había una mujer antes que Eva? Aunque es un dato aparentemente conocido, es más ignorado de lo que parece. Esta semana vamos a adentrarnos en un personaje incomprendido de la historia. Un personaje que fue vendido como algo malo, algo que hay que evitar… pero que cuando entiendes bien la historia, te das cuenta de que ella no representó lo diabólico, simplemente representó algo mucho más incomodo: la igualdad. ¿Ya conocías a Lilith?
El día de hoy me ha costado escribir estas líneas. Tengo muchísimas ideas, pero no conecto con ninguna. Las sequías creativas son reales, y me siento ahora mismo en una temporada con energías bajas. Pero no pasa nada. La verdad es que este año está siendo muy nostálgico. Siento que me estoy conectando con un lado mío que estaba bastante descuidado: mi adolescencia. A mi niña interior la tengo súper consentida, pero mi adolescente también quiere salir, también quiere sanar. Y claro, ¡el mainstream no ayuda! Estamos rodeadas de un resurgimiento de los 2000’s. Y no sabes cómo me ha hecho pensar… ¿Tú también sientes nostalgia por tu adolescencia?
Hoy quiero traerte algo diferente. Este formato ya lo probamos la temporada pasada y, aunque admito que me encantó hacerlo, la verdad es que el año pasado, como ya sabes, iba súper atareada. Este año me he propuesto hacer las cosas que tengo pendientes, así como completar los proyectos o ideas que empiezo (no sé si te pasa, pero yo suelo empezar muchas cosas y luego me aburro y las abandono… es algo que estoy trabajando), sobre todo cuando se trata de hacer arte.
Si te dijera que los tríos han estado mucho más presentes en nuestra cultura (y en gran parte de lo que consumimos) de lo que imaginabas, ¿me creerías? Porque sí, hablar de esto directamente todavía escandaliza a más de uno. Pero cuando supimos que Zendaya protagonizaba una película donde hacía un trío con dos hombres… muchas salieron corriendo al cine. ¿Y cómo no? Hay pocas cosas que tranquilicen más nuestras fantasías que descubrir que no estamos solas con ellas. Que no somos las únicas que se atreven a imaginar ciertos escenarios, ciertas dinámicas, ciertos juegos. Esta semana nos adentraremos de lleno en cómo esta práctica sexual ha estado mucho más presente en nuestras vidas de lo que pensábamos. ¿Y si los tríos no fueran tan raros como creemos… sino simplemente una fantasía que todos compartimos en silencio?
Sabrina se sentó en la terraza de la casa a fumarse un cigarrillo. Su amiga Ginebra se encontraba atendiendo un servicio, por lo que aquella ausencia le sirvió para seguir pensando en lo que acababa de pasar.
—¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento así con él? —se preguntaba.
¿Y si te dijera que el placer masculino puede llegar a ser mucho más complejo, profundo (y hasta perturbador) de lo que nos imaginamos? Sí, ya sé: ¿qué pinta un tema como este en un blog de sexología femenina? Pero antes de que me canceles, quiero que esta semana me acompañes a recorrer un tema que resultó mucho más interesante de lo que pensaba cuando empecé a investigar. Porque, seamos honestas: no conocemos del todo el mercado del placer sexual. De hecho, es todo un universo en sí mismo, y créeme que vale la pena explorarlo en su totalidad (sin prejuicios y con curiosidad). Y no solo si tienes pareja. Incluso si eres madre de un chico, este texto puede abrir más de una pregunta interesante. ¿Qué tanto sabes del mercado del placer masculino? Spoiler: quizá no sea tan simple (ni tan visual) como nos lo han hecho creer.
Pierre entonces cogió a Sabrina y volvió a besarla, acariciando sus pechos con deseo y devoción. Su cuerpo pequeño, delgado y esbelto lo excitaba demasiado. Al terminar de besarla, la volteó. Le encantaba verla en doggy style. Sentía que con ella podía jugar en todas las posiciones.
¿Qué tanto te gusta soñar? A mí, demasiado… pero ojo: no te estoy hablando de sueños = metas. No. Aquí el verbo soñar es literal. Y sí, aunque este tema seguramente ya te suena, quiero invitarte a descubrir conmigo qué tan eróticos pueden llegar a ser los sueños y por qué no se reducen (ni de lejos) a adolescentes hombres. Spoiler: las mujeres también los tenemos. Bienvenida a la tercera temporada del KSX Blog. Es un gusto reencontrarme contigo de nuevo. No te voy a mentir: necesitaba ese respiro. Pero tengo tanto que contarte que echaba de menos el blog. Esta semana vamos a explorar juntas el fascinante mundo de los sueños mojados. Y tú… ¿cuándo fue la última vez que soñaste?
¿No te parece que este año se ha ido demasiado rápido? A mí me pasó volando. Hay un momento de la vida adulta en el que el tiempo empieza a correr de otra manera, como si alguien hubiera acelerado el reloj sin avisar. Y claro, entre todo lo que ha pasado allá afuera y todo lo que ha pasado aquí dentro, es lógico que además de fugaz, este año también se sintiera intenso. He reído, he llorado, he abrazado a mi familia, he viajado, me he comprometido y me he casado. Mi blog evolucionó… y yo también. Hoy quiero darte las GRACIAS (sí, en mayúsculas) por estar aquí, por tu paciencia, por no irte cuando las cosas se pusieron incómodas. Gracias por leerme, por volverte mi cómplice y mi amiga de confianza. Este blog está vivo porque tú lo lees.
Mujer que se respeta tiene un dildo favorito. Y todas lo sabemos. Cuando apagas la luz después de una buena sesión de placer, tus juguetes hacen lo que cualquier de colegas en su trabajo: conversan, recuerdan anécdotas, comparan notas… y hasta bromean sobre quién te da más placer, si ellos o uno de verdad (guiño, guiño). Esto, obviamente, no está científicamente comprobado, pero yo, desde pequeña, ya imaginaba que mis muñecas hablaban entre ellas. Así que, con ese mismo espíritu, no puedo evitar preguntarme: ¿Y si mis juguetes sexuales también tuvieran vida propia? ¿Y si existiera una película estilo Pixar sobre lo que pasa en mi cajón cuando me duermo? ¿Qué dirían? ¿Y si los tuyos cobraran vida por la noche… te daría curiosidad o te morirías de la vergüenza?