jueves, 28 de noviembre de 2024

El dichoso número


¿Cuántas veces te haz sentido avergonzada por decir (de forma honesta) el número de personas con las que haz dormido? No es casualidad, cuando le hacen ese tipo de preguntas a las mujeres se intenta "calificar" o "evaluar" que tan accesibles son. Respeto a las personas que necesitan un vínculo emocional con alguien para poder tener relaciones sexuales, pero, ¿y qué pasa si no eres así? ¿Estás condenada a tener que pretender que no eres ese "tipo de mujer"? ¿Qué tiene de malo con ser ese "tipo de mujer"? Acompáñame esta semana a darle una mirada a la doble moralidad que existe en nuestras sociedades, y que, una vez más, intenta reprimir y controlar la sexualidad femenina. ¿Qué tanto importa el número?

La primera vez que me hice esas preguntas fue al ver una película (la cual recomiendo encarecidamente) por allá en el 2011, se llama What's your number? y está protagonizada por Chris Evans y Anna Faris. Es una comedia romántica pero mucho más profunda en su trama que lo habitual. ¿Ya siendo tan joven me hacía estas preguntas? Pues sí. Siempre he sentido la presión de ocultar o no hablar de mi número, ya que, socialmente se me ha educado para que me sienta avergonzada del mismo. 

El tabú con respecto a la sexualidad de las mujeres ha estado presente en nuestras sociedades prácticamente desde que se crearon. A medida que el tiempo ha avanzado, hemos ido adquiriendo derechos y libertades. Pero eso no significa que no sigamos teniendo muchas presiones con respecto a nuestros cuerpos, decisiones, profesiones y sexualidad. 

Se nos ha educado y presionado para estar reprimidas, para no experimentar ni disfrutar. Y ahora te pregunto: ¿Dónde puedes sentir más esa presión? Por más irónico que parezca,  muchas veces viene por nuestro propio entorno. Delante de nuestras amigas, familia, colegas y hasta nuestra pareja, hablar de la sexualidad está regido bajo un código en el que no eres completamente honesta. Pareciera que mientras más bajo es tu número, más "vales" y, por lo tanto, más te respetan. ¿Por qué tiene que ser así? No me extraña para nada haberme alejado de personas que no entienden y juzgan la libertad sexual, simplemente porque tienen super asumido que así no se debería comportar una "mujer decente".

No tenemos que comulgar en todo con las personas que nos rodean, y eso está bien. Lo más bonito de la vida (al menos para mí), es su variedad y diversidad. Tenemos tantas opciones y tantas formas de disfrutar (y esto no se limita al sexo, tienes libertades en muchísimos sentidos), que es muy triste ver como las personas se reprimen y se limitan por querer respetar un código de moralidad. Esta idea de que el valor de una persona depende de su número de amantes no solo afecta nuestras elecciones, sino también nuestra manera de relacionarnos con los demás. Y aquí es donde quiero compartir una historia personal. 

Hace algunos años conocí a una amiga, a la que llamaremos Lady Brown, que ya tenía una cierta edad y que, en confianza, me comentó que ella solo había tenido relaciones con un hombre en toda su vida (y ya no estaba con él), solo porque tenía super asumido que así debía ser. Evidentemente yo no me puse en plan criticona, para nada. Debe ser muy duro cargar con el peso de las expectativas de tu entorno con respecto a tu libertad sexual en tus espaldas. Además, ella no se sentía cómoda (al igual que yo) hablando de su vida sexual con sus amistades, pues tampoco está "bien visto" (sobre todo en un entorno de gente joven) tener un número tan bajo. Yo quería hacer algo por ella, simplemente porque le tengo mucho cariño y sé lo beneficioso qué es divertirse y permitirte hacerlo.

Con el tiempo comencé a llevar a Lady Brown a las sex shops, le dije que se descargara el Tinder y hasta le daba algunos tips. Claro, ella siempre fue a su propio ritmo, mi énfasis era muchas veces ese: ve a tu ritmo y siempre te puedes ir si no te sientes cómoda. Con el tiempo y después de muchas charlas (y paciencia consigo misma), ella logró finalmente permitirse salir y divertirse. Claro, bajo sus condiciones, pues Lady Brown no se sentía cómoda con el sexo en la primera cita. Pero mi punto fue que pudo romper con un patrón que la reprimía. Está bien si te sientes a gusto sola, yo la primera que te lo aplaudo. Mejor sola que mal acompañada. Pero si sientes algunos deseos y lo estás reprimiendo yo te voy a invitar a que te escuches. Escucharte es lo más mágico que te puede pasar en la vida. Cuando te escuchas, fluyes.

A los hombres les pasa algo parecido. En una reunión de cumpleaños de uno de mis mejores amigos, este año, comenzamos a jugar "yo nunca nunca" (ese tipo de juegos donde tienes que beber porque sí y todos descubren lo cachonda que eres) y claro la mayoría bebía. Seguimos jugando y al rato cambiamos la dinámica ya que surgió el tema de un chico, al que llamaremos Buddy, que no había bebido en las rondas de preguntas sexuales y (bastante apenado y con la cara roja) se sinceró y nos dijo que nunca había tenido relaciones con nadie. Todos comenzaron a hablar del tema y yo solo observaba lo avergonzado que estaba, pues no quería ser el centro de atención y mucho menos con respecto a su vida sexual. 

Finalmente, una de las chicas, que también se había dado cuenta de lo incómodo que estaba Buddy, invitó a todos a dejar de hablar del tema, hizo notar la incomodidad del chico y nos dijo que esos son temas personales y que nadie tiene derecho a opinar. Una heroína ¿verdad? Ese momento con Buddy me recordó lo importante que es no juzgar a nadie por su ritmo o sus experiencias, ya que, al final, cada quien tiene derecho a vivir su sexualidad como quiera, sin presión ni vergüenza. ¿Te imaginas lo distinto que sería todo si no sintiéramos esa presión? Si pudiéramos hablar o callar sobre nuestra vida sexual sin miedo a ser juzgados. A veces necesitamos más 'heroínas' como ella, que nos recuerden que la libertad también pasa por respetar el ritmo de los demás.

¿Por qué para una mujer tener pocas parejas sexuales es la norma mientras que al hombre se le dicta lo contrario? Frases como "el hombre suma puntos, la mujer los pierde" muestran lo ridículo de esta desigualdad. Estos patrones de comportamiento se refuerzan (como mencioné en mi post sobre la cultura de la violaci-n) a través del mainstream y la cultura pop. Publicidad, música, cine y TV funcionan como herramientas que adoctrinan, perpetuando códigos de conducta que distorsionan nuestra forma de ver el mundo y de relacionarnos con los demás.

La sexualidad femenina ha sido históricamente controlada, vista como algo que debe ser 'cuidadosamente administrado' para preservar una supuesta 'pureza'. En realidad, este control solo busca limitar nuestras experiencias y nuestro placer. ¿Alguna vez te has preguntado por qué la 'virginidad' de una mujer se considera más valiosa que la de un hombre? Mientras a ellos se les ha alentado siempre a tener el mayor número de parejas sexuales posible (algo que incluso les otorga 'estatus' frente a su entorno), a nosotras se nos impone el peso de la moderación. Y sí, hay quienes argumentan razones biológicas para justificar esta diferencia, pero, al igual que ya no comemos con las manos porque es lo 'natural', es hora de dejar de excusar comportamientos opresivos apelando a nuestra biología o naturaleza.

Hacer la reflexión e intentar desaprender estas costumbres y códigos es el primer paso para obtener una mayor libertad emocional y personal, lo que te permitirá fluir y divertirte más. Y ahora, seguramente te estarás preguntando: ¿cuál es tu número, Keisy? Y la verdad, no te lo diré. No porque me avergüence, sino porque simplemente dejé de contar hace mucho tiempo. Mi vida y mi valor no están atados a esa cifra, y el tuyo tampoco debería estarlo. No tenemos porqué justificarnos ni dar explicaciones sobre nuestra vida sexual. Al final, lo importante no es el número, sino que disfrutes y vivas tus experiencias como tú elijas, sin etiquetas ni juicios.

¿Alguna vez te has sentido juzgada por tu número de amantes? Yo sí, aunque la verdad, me he sentido juzgada por muchas cosas en mi vida. Pero, ¿sabes qué? Con el tiempo aprendes que esos juicios dicen más de los demás que de ti misma. ¿Por qué crees que la sociedad sigue tan obsesionada con el número de amantes que una persona tiene? Si disfrutas, lo haces de manera consensuada y eso te hace feliz, ¿qué más da cuántos sean? Que nadie te haga sentir menos por tu número: eres mucho más que eso, y tu valor no depende de una cifra. ¿Cuál ha sido tu experiencia con este tema? ¿Has sentido presión social por tu número de parejas? Me encantaría leerte en los comentarios y conocer tu perspectiva. Siempre valoro mucho lo que compartes conmigo.

¡Nos leemos en el próximo post!💜

Fuentes para esta entrada:

What's Your Number? o una reflexión de la vida sexual femenina - Marie Claire México

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6 comentarios:

  1. Qué bueno mi amor. Yo también me sentí presionado respecto a estos temas y de hecho creo que es muy común esa presión. Queda mucho por hacer en el ámbito de la energía sexual en nuestras sociedades y hablar y escribir de todo, tal y como tu haces, ayuda a desmitificar y dignificar algo tan básico e importante como nuestra relación con nuestro cuerpo y nuestro placer. Haz el amor y no la guerra, como y cuando quieras. Te sigo con infinita admiración!!

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    1. Wow cariño que comentario más bonito❤❤ Gracias por inspirarme y hacerme la vida tan sencilla como lo haces. Te amoooo

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  2. Desafortunadamente "la idea de que el valor de una persona depende de su número de amantes" no es la única "vara de medir" relacional en nuestra sociedad para dotar a una persona como "valuosa".
    Però, así es, toda la razón. Es importante ser y estar bien con una y uno mismo. Respeto, empatía, humanidad, y sentido común, son valores que han de comenzar a fraguarse desde la infancia. Gracias por tu post.

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    1. Muchísimas gracias a ti por leerlo y compartirme tu opinión. Hay tanto por hacer, pero lo bueno es que vamos encaminados (aunque a veces no parezca). Un saludo ❤❤

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  3. Excelente tema! Todo tiene su debida medida.... cada quien tiene su valor... indistintamente la sociedad te señale, la vida es tuya, es personal y se amolda a cada quien...así que a respetar espacios... bendiciones

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    1. Tienes toda la razón. Si entendiéramos más eso tendríamos un mundo más bonito❤️ gracias por leerme ❤️❤️

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