¿Te gusta disfrazarte? A mí me encanta. Aunque no lo hago muy a menudo, si encuentro una excusa para disfrazarme, ni me lo pienso. Encuentro fascinante el poder, por un rato, ser alguien completamente diferente. Ahora bien, ¿qué pasa si trasladamos ese juego al lugar favorito de este blog: la cama? ¿Alguna vez te has disfrazado para jugar con alguien más? Esta semana navegaremos por el divertido mundo de los juegos de roles. Y ojo, esto está fuera del BDSM; hoy hablaremos de los juegos de roles divertidos, esos donde juegas con otra persona a ser desconocidos... o muy conocidos (guiño, guiño). ¿Te atreverías a disfrazarte para jugar?
De pequeñas, muchas de nosotras amábamos disfrazarnos. Jugábamos a ser de todo: doctoras, cantantes, empresarias, enfermeras, amas de casa... (Éramos todas unas actrices en potencia en aquella época). Pero claro, una va creciendo y esos juegos ya van quedando atrás... hasta que un día, por casualidad, pasas por una sex shop y te encuentras con unas versiones muy sexys de tus disfraces favoritos de la infancia (y muchas más que ni imaginabas que existían). Entonces, de repente, te dan ganas de volver a disfrazarte. Y aunque muchas de nosotras nos atrevemos a comprar alguno, rara vez lo usamos para jugar de verdad. Mayormente se queda en un cajón cogiendo polvo, esperando a que lo saques para jugar (y no solo para enseñarlo).
Seguro te estarás preguntando: pero chica, ¿qué es jugar de verdad? Pues vamos con lo primero: ¿qué son los juegos de roles? Se trata de adoptar e interpretar un papel o rol dentro de una dinámica ficticia. En castellano: fingir que eres alguien más mientras tu pareja también juega contigo. Ambos interpretan un papel dentro de esa fantasía: desconocidos en un bar, fontanero/clienta, jefe/empleada, profesor/alumna adulta, médico/paciente, ladrón/policía, mucama, stripper, fotógrafo/modelo… o incluso personajes completamente inventados.
Los juegos de roles pueden ser una excelente elección para combatir la rutina, la monotonía y el aburrimiento dentro de la relación. Aunque el amor y la atracción pueden seguir existiendo, la excitación y el placer están muy relacionados con la sorpresa, la incógnita y el misterio. Y claro, dentro de una relación de pareja, donde el paso del tiempo juega en contra de toda esa novedad, el sexo puede volverse cada vez más predecible o rutinario.
Aquí es donde entran los juegos de roles: ayudan a mantener viva esa chispa o pasión que la rutina puede ir desgastando. Introducen un elemento nuevo, inesperado y divertido dentro de una dinámica que ya conocemos muy bien. En pocas palabras, le dan un toque picante a la relación y pueden hacer que el sexo vuelva a sentirse un poco más juguetón, emocionante y apasionado.
Como te expliqué antes, el BDSM no es un requisito para los juegos de roles, aunque puedes incluirlo perfectamente si eres practicante o quieres iniciarte. De hecho, dentro del BDSM los juegos de roles pueden formar una parte importante de la dinámica, ya que permiten acordar de antemano qué papel tendrá cada persona, qué prácticas se realizarán y cuáles serán los límites del juego. Pero no son exactamente lo mismo: puedes practicar BDSM sin interpretar ningún personaje y puedes jugar a ser otra persona sin que haya absolutamente nada de BDSM de por medio.
Ya te he hablado largo y tendido sobre este tema en otros dos posts, así que no voy a marearte demasiado. Te los dejaré al final por si no los has leído o quieres repasarlos. Pero, para resumir: los juegos de roles tienen un lugar importante dentro del BDSM, sí, pero existen muchísimo más allá de él.
Ahora bien, dentro de los juegos de roles también hay niveles, eso ya depende de hasta dónde lo quieras llevar. Puedes jugar dentro de casa, quizá como una visita inesperada o un rol que puedan jugar dentro de casa. Pero lo puedes llevar mucho más lejos quedando en otro lugar. Por ejemplo: quedar en un bar, y jugar a que no se conocen. Y que eso derive en llevarte a casa. ¿Si lo vas pillando? Otro juego puede ser quedar en una biblioteca, y jugar que te encuentras a tu profesor, que también es tu crush dentro de la biblioteca y se van a tomar algo juntos. Y así los que quieras.
Puedes ser masajista a domicilio, también prostituta (esta es una fantasía común aunque no lo creas), decoradora, psicóloga y hasta médico a domicilio. Y ojo, los disfraces no son obligatorios. Puedes perfectamente usar tu ropa y fingir que eres arquitecta en un bar. Eso no requiere tanta utilería. Pero si me lo preguntas a mí, disfrazarte puede dar un toque teatral muy divertido. Pero es que yo también soy showsera, lo admito.
Ahora bien, me quiero detener un poco en la fantasía de desconocidos. Esta me parece especialmente divertida, porque puedes ser una versión de ti muy diferente y pedir cosas que, normalmente, no te atreverías a pedir. Imagínate la escena: tu pareja y tú quedan por separado en un bar. Allí tienen otros nombres y hablan como si fuera la primera vez que se conocen. Empiezan a ligar desde cero y pueden establecer perfectamente que, por esa noche, su relación no existe. Son solo dos desconocidos que se conocen, se enredan y se lían por primera vez. ¿A que a ti también te dieron ganas de jugar, verdad?
Esta experiencia te permite explorar formas de ser o de pensar diferentes a quien tú eres normalmente. Esto puede ayudarnos a desinhibirnos sexualmente. A reducir la vergüenza o la autocensura. Por ejemplo, si juegas a ser policía, puedes tratar a tu pareja con una dureza que quizá no forma parte de tu personalidad, pero que puede resultar tremendamente estimulante y excitante para ambos. O, si juegas a que eres una trabajadora sexual, puedes atreverte con posiciones o prácticas que normalmente te generan inseguridad o reparo y descubrir qué tal te hacen sentir. Incluso puedes sentirte como una bailarina de pole dance muy habilidosa a los ojos de quien te observa (guiño, guiño).
Pero ahí está la gracia. La tímida puede interpretar a alguien descarado. La persona que suele dejarse llevar puede tomar la iniciativa. Alguien muy serio puede ser absolutamente vulgar. Una pareja que lleva diez años junta puede encontrarse “por primera vez” en un hotel.La imaginación es infinita.
Navegando un poco por algunos foros de información sobre este tema, me topé con una lista de juegos de roles de fantasía. Sí, amiga, puedes ser una amante intergaláctica. O ser la obsesión de un vampiro, superhéroe y villana, diosa y mortal, magos de un colegio de magia (sí, me creo que exista gente que hace el delicioso vestida de Harry Potter. Me lo creo), entre muchos, muchos otros.
A mí me llama especialmente la atención la fantasía de vampiros, y es que soy millennial: fui súper fan (bueno, todavía lo soy) de Crepúsculo (al punto de que me leí los cuatro libros en tiempo récord), así que sería muy interesante recrear mi propia versión nopor de la película (🤭). Seguramente que a Don Besucón le haría gracia.
Y ojo, nada de esto tiene que salir perfecto ni estar perfectamente guiado. No estás haciendo un casting para Telemundo, amiga, es un juego. La improvisación también forma parte de la diversión. Pueden plantear un escenario y dejar que todo vaya surgiendo alrededor de él, con o sin disfraces, dentro o fuera de casa, simplemente abiertos a jugar y a probar otras formas de relacionarse entre ustedes.
Y claro que pueden romper el personaje. De hecho, las primeras veces es muy probable que pase muchísimo. Se partirán de risa, se saldrán del papel y quizá hasta se sientan un poco raros al principio. Pero precisamente ahí está parte de la gracia: quitarle solemnidad al asunto. Y quién sabe, quizá terminen agarrándole el gustico y jugando juntos mucho más de lo que imaginaban.
Y después de todo lo dicho, ¿te gustaría recuperar esos dotes actorales de cuando jugabas, pero esta vez para hacer travesuras? Estoy segura de que, si le quitas el polvo a ese viejo disfraz que lleva meses enterrado en algún cajón o armario, triste y abandonado, puedes montarte tu propia obra sexy en casa: con tu pareja, mucha imaginación y jugando a ser quien tú quieras ser (frase patrocinada por nuestra amiga Barbie).
Así que ya lo sabes: quizá este finde sea el momento perfecto para dejar volar la imaginación y descubrir qué tan divertido puede ser eso del teatro erótico. Al final, a veces jugar a ser otra persona también puede ser una forma muy divertida de descubrir nuevas versiones de ti.
¡Nos leemos en el próximo post!😉
Fuentes para esta entrada:
https://www.uncomo.com/relaciones/articulo/6-ejemplos-de-juegos-de-roles-sexuales-49145.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Juego_de_rol_sexual
https://www.ksxblog.es/2024/09/ksx-la-douler-exquise.html
https://www.ksxblog.es/2024/10/ksx-la-douler-exquise-parte-2.html
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