Este es un tema bastante polémico, pero yo he venido a desmentir mitos y a recomendarte (siempre desde el respeto) a que abras tu mente y te dejes guiar por caminos nuevos, en donde tú siempre serás la protagonista y la dueña de tus fantasías, de tu cuerpo y de tu sexualidad. Pero para entender todo bien, desde cero, vamos comenzar explicándote lo que significan estas siglas y dónde nacieron. También hablaremos de los diferentes tipos de prácticas que existen dentro del BDSM, la psicología que hay detrás y claro, no puede faltar mi experiencia personal. Te contaré cómo ha cambiado mi vida (por eso soy una de sus defensoras), ya que para mí es más que una fantasía, es un estilo de vida.
Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo. Juntas forman las siglas BDSM, y son un conjunto de prácticas que implican un intercambio voluntario (y consensuado) de poder y/o control. Pero, ¿control sobre qué? Sobre la voluntad, el cuerpo o el placer de otro individuo (si, es un poco heavy, pero te explicaré bien de qué trata todo, no te asustes antes de tiempo). Las personas que realizan estás prácticas suelen asumir un rol muy determinado, el cual es muy personal y proviene de las fantasías que tenga cada una. Se practica con el fin de provocar tensión sexual, placer y, en algunas ocasiones, dolor. El BDSM proporciona una experiencia física y emocional que puede llevarte a tus límites y generarte mucho placer, tanto a nivel físico, como psicológico. Contrario a lo que se cree, para poder llevar a cabo estas prácticas debe existir un alto nivel de comunicación, amor y respeto entre los participantes, ya que su fin es el placer mutuo y todo lo que eso implica (aunque parezca violento, no tiene nada que ver con violencia).
El origen del BDSM se remonta a la cultura y la literatura sexual de los años 60's y 70's. Pero no fue hasta la década de los 80's que comenzó a conocerse por estas siglas. Todo esto fruto del activismo sexual y los movimientos que desafiaban las normas tradicionales sobre el sexo y la sexualidad (gracias a esto, hoy podemos ser libres de elegir y de disfrutar). Se intentaba legitimar estas prácticas consensuadas frente a la idea errónea de que en ellas se destilaba violencia y abuso. Aunque claro, como la mayoría de las prácticas de las que te hablo en este blog, el BDSM se ha venido practicando desde hace mucho tiempo atrás, pero fue a partir de ésta época (los 60’s) que se tiene registro de ello.
Todo un buffet para elegir...
¿Qué significan cada una de las siglas del BDSM? Cada término se refiere a una práctica. No son excluyentes entre sí, las puedes practicar al mismo tiempo y, como lo veremos, hay algunas que, inevitablemente, van acompañadas de su contraparte. ¿Qué tanto sabes sobre cada una de estas prácticas?
Bondage: Se trata de una práctica donde uno de los individuos es atado e inmovilizado por el otro. Aquí el placer consiste en vivir la experiencia de sentirse vulnerable y sumiso, de quien es atado, y la de inmovilizar a una persona y la de crear, a su vez, arte con las cuerdas en el cuerpo, por parte de quien realiza la atadura. El Bondage puede realizarse en todo el cuerpo o solo en zonas previamente pactadas. Se utilizan desde cuerdas, hasta esposas, cadenas, cinta adhesiva, telas, etc. No necesariamente el Bondage lleva al coito. Hay quienes experimentan un enorme placer solo atando a la otra persona, al igual de quien es inmovilizado.
Disciplina: Aquí se trata del adiestramiento de una persona. Son prácticas donde un Dominante establece unas reglas de comportamiento que una Sumisa/o debe obedecer. En este juego de poder, si la Sumisa/o no se comporta de manera correcta o si rompe alguna de las reglas del Dominante, será castigada por no obedecer. En estas prácticas el consentimiento es lo más importante. Ambos deben pactar hasta dónde son capaces de llegar dentro de la fantasía.
Dominación/Sumisión: En este tipo de prácticas el placer viene dado por el poder o el control que una persona ejerce sobre la otra. Ambos encuentran placer al asumir, tanto el control como la sumisión en el juego. Este control es llevado a cabo a través de mandatos, prohibiciones y órdenes. Aunque parezca que quien ejerce el control es quien tiene el poder, realmente no lo tiene, y entonces, ¿quien lo tiene? La Sumisa/o (un poco contradictorio, ¿verdad?), ya que es éste quien establece los límites. Quien domina solo puede llegar hasta donde su Sumisa/o le permita. El contacto físico no es estrictamente necesario, ya que puedes recibir un mandato o una orden a través de un mensaje o llamada.
Sadismo/Masoquismo: Se trata de un conjunto de prácticas en donde se obtiene placer de infligir o recibir dolor. El dolor puede ser tanto físico (azotes, cera caliente, cachetadas) como psicológico (humillaciones, insultos). Ambas partes pactan previamente el tipo de dolor y hasta donde se llevará a cabo. Es de suma importancia tener una palabra de seguridad que ponga fin al juego cuando uno de los dos se sienta, o bien muy adolorido o agobiado. Quien inflige el dolor es conocido como Sadista y quien recibe sus tratos es conocido como Masoquista. Pueden intercambiar roles, si así lo desean, o asumir el suyo como parte de su identidad sexual y no moverse de su rol, eso es decisión de cada quien. Aunque se infrinja dolor, los límites están previamente pactados, estos siempre deben ser respetados en toda la sesión.
Roles
Para poder practicar el BDSM correctamente, es necesario que te sumerjas en un rol, uno donde te sientas cómoda y puedas sentirte libre de ser quien tú quieras. La fantasía aquí juega un papel muy importante (por eso no te hablé de este tema antes, debemos conocernos muy bien y saber lo que nos gusta, lo cual no es fácil de alcanzar, pero una ves asumes tu rol, la experiencia te transporta a nuevos niveles de placer), puedes elegir el rol quieras y llevarlo a la práctica con tu pareja. Cada rol tiene características y responsabilidades muy bien establecidas. Hay muchos roles dentro de cada categoría, pero no hondaremos demasiado, pues se haría muy largo el post, pero te nombraré los más importantes. ¿Te gusta dominar o que te dominen?
1- Dominante: Se trata de quien tiene el poder de la situación y de la relación. Esta persona es la que toma la decisiones y ejerce su control sobre la Sumisa/o. A las chicas que ejercen este rol se les suele llamar Dominatrix. El poder se puede ejercer de forma física o psicológica. El Dominante tiene la responsabilidad de liderar las escena de BDSM y debe asegurarse de que los límites y las reglas (previamente acordadas) se respeten. Se tiene la falsa creencia de que el Dominante es una figura violenta e irrespetuosa, pero nada más lejos de la realidad. El Dominante siempre debe asegurarse de la comodidad y el cuidado de su Sumisa/o, le debe tratar con mucho cariño, respeto y, sobre todo, amor.
Dentro de esta categoría existen otros sub-tipos, los cuales pueden ser o no una figura dominante, pero que aún así ejercen un rol activo o instructivo dentro de la sesión. Estos pueden ser:
Top: Tiene un rol activo pero no necesariamente es dominante. Puede usar todo tipo de accesorios para excitar o infligir dolor a la Sumisa/o.
Ama o Amo: Es quien es dueña o dueño de una Sumisa/o. Ejerce un derecho de propiedad.
Maestro o Mistress: Este término se le concede a aquellos Dominantes que son expertos (o expertas) en todas las prácticas o áreas del BDSM.
Lesdom: Es la figura de una Dominatrix a una Sumisa. Se usa en entornos lésbicos.
Mami/ Mommy o Papi/Daddy: Se utilizan exclusivamente en juegos de rol. En estos supuestos, el/la Dominante adopta un rol de figura paterna hacia su Sumisa/o (¡seguro qué esto te sorprendió!).
2- Sumisa/o: Es la persona que acepta de manera voluntaria someterse al control y la autoridad del Dominante. El placer consiste en la obediencia, pues le entrega todo el poder al Dominante, tanto de la situación como de su voluntad. La Sumisa/o siempre tiene la libertad de establecer límites o reglas, los cuales deben ser respetados por el Dominante en todo momento. No se debe mal interpretar la figura del Sumiso/a con la de una persona débil de mente o voluntad, ya que se trata de una persona que ha elegido y tomado la decisión de entregar de manera consiente el control a otra persona y obtener mucho placer por esto.
Al igual que con los Dominantes, existen también unas sub-categorías dentro de la sumisión. No necesariamente debe ser la figura del sumiso, pero sí tendrá un rol pasivo dentro de la sesión. Estas son:
Novicia o Novicio: Son aquellas personas que se están iniciando en las prácticas de BDSM.
Bottom: Tiene un rol pasivo, pero no necesariamente es un Sumiso/a. Disfruta de la tensión y el dolor.
Esclava o Esclavo: Es la persona sometida a un derecho de propiedad que posee un Amo/a. Su sumisión es tan intensa, llena de pasión y afecto, que le priva de su libertad.
Little Girl o Little Boy: Se utiliza exclusivamente en juegos de rol. En este juego, el Sumiso/a adopta una figura de hija o hijo en la relación.
3-Switch: Aquí hablamos del que no se corta y disfruta de todo, pues dentro de la fantasía, y dependiendo o bien de la situación o de la pareja con la que realice la sesión, podrá asumir el rol tanto de Dominante, como de Sumiso. Las personas Switch pueden percibir el BDSM de una manera más amplia, ya que este rol les permite experimentar diferentes facetas de su sexualidad, y, por lo tanto, disfrutar de experiencias nuevas y diversas.
¿Puede tener beneficios a nuestra salud mental realizar este tipo de prácticas? La respuesta es un rotundo sí, y te explicaré porqué: el BDSM funciona como una salida terapéutica, aliviando el estrés y también mejorando la comunicación. Cuando es practicado de manera responsable y consensuada, contribuye al crecimiento personal y a la satisfacción. Nos ayuda a forjar una intimidad más profunda dentro de la relación. La personas que realizan estas prácticas pueden explorar y expresar sus necesidades, miedos y deseos dentro de un entorno seguro y controlado, lo que trae muchos beneficios a nivel mental. La conexión y la complicidad en la relación de pareja se ve significativamente mejorado al realizar estas prácticas, dando paso a un diálogo continuo sobre sus propias necesidades y deseos y las de la pareja.
Bueno, ahora te contaré mi experiencia personal con el BDSM. Mi curiosidad empezó aproximadamente a los 18 años (si lo sé, bien jovencita ya andaba de ociosa, pero es que soy muy curiosa con todo lo que tiene que ver con el sexo, o ¿no lo habías notado?). Por aquel entonces rondaba algunos círculos un poco curiosos. Verás, por esa época yo salía mucho de fiesta con mis compañeros de trabajo (los cuales formaban parte de la comunidad y eran muy abiertos de mente) y teníamos charlas muy abiertas sobre fantasías, prácticas y fetiches. Allí escuché por primera vez el término BDSM y simplemente me puse a indagar. Siempre he notado, que al momento de mantener relaciones, un punto de dolor hacía que me excitara más, pero hasta ese momento no le había dado mayor importancia.
Comencé a investigar sobre el tema. También intenté poner en práctica algunos juegos de roles o ser Masoquista dentro de una sesión, pero no terminaba de conectar con un Dominante. Los años pasaron, estuve con varias personas, y aunque siempre intentaba el llevar a cabo algunas prácticas de BDSM dentro de la relación, nunca conecté con nadie. Hasta que conocí a Don Besucón (sí, ya sé lo que piensas, ese chico no deja de aparecer por aquí, pero es que es inevitable, con él he experimentado muchísimo). La conexión que se ha desprendido por realizar estas prácticas nos ha permitido vivir experiencias físicas y emocionales, completamente nuevas para ambos. Poder experimentar el dolor como placer es una sensación liberadora, y jamás lo habría descubierto (al menos no a los niveles que he podido experimentar) de no ser por él.
¿Te recomiendo practicar el BDSM? Más que recomendarte, mi consejo siempre será que te descubras a ti misma, lo que te gusta, lo que fantaseas, lo que te excita. A partir de allí realizar cualquier práctica, sea de BDSM o no, la podrás realizar con total confianza y seguridad, pues te conoces y sabes lo que te gusta. A mi me cambió la vida, me ayudó a descubrir mejor quien soy, a sobrellevar mejor mis apegos y también a conocer mis límites. Ser Sumisa es una experiencia transformadora, te permite soltar todo tipo de cargas, soltar todos tus miedos y dejarlos en manos de alguien que te ama.
¿Estarías dispuesta a experimentar? ¿Prefieres un rol pasivo o uno activo? Déjamelo saber en los comentarios. Antes de irme te dejo con una frase que me encantó y que refleja muy bien el propósito de este post: “Un pervertido es alguien más sexualmente excéntrico que tú.” (Wiseman, 1996, p. 23).
¡Nos leemos en el próximo post!🖤
Fuentes para esta entrada:
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Excelente hija mía ❤️❤️❤️
ResponderBorrarGracias mami🥰 Te amooooo ❤❤❤
BorrarTengo otro punto de vista, sobre este tema ya lo sabes, pero esta muy bien explicado y has sido muy respetuosa al respeto. Respeto tu punto de vista que es el de muchas personas dentro del círculo BDSM, pero el mío tiene distintos matices. Es un placer leerte Bella.
ResponderBorrarWow que bonito comentario!! Muchas gracias por leerme hermosa!! ❤❤❤
BorrarMe encantó ❤️
ResponderBorrarY a mi me encanta que te encante🥰❤
BorrarExcelente tema
ResponderBorrarMuchas gracias!! Es de mis temas favoritos❤❤❤
BorrarExcelente contenido 👌....buenísimas estás nuevas terminologías,por lo menos para mí....creo que no me conozco también como me lo imaginaba...ouf....no lo negare,me da un poco de miedo entrar de lleno en estás prácticas.... aunque debe ser sensacional experimentar con alguien que te guíe y que tengas una química extraordinaria con dicha persona..
ResponderBorrarCuando lo encuentras te explota la cabeza (te lo digo yo!) solo es cuestión de dejarse llevar por tus fantasías con alguien que tenga las mismas o que simplemente te respete y no te juzgue por tus gustos, verás que aparece cuando menos te lo esperas (si realmente lo deseas)❤❤❤
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